di-vii-na

Me acuerdo que en cuanto saqué esta foto, tuve un impulso forrtísimo de revelarla YA, AHI MISMO. 
De hecho apuré el rollo: las siguientes 5 o 6 fotos, en otras condiciones no existirían como fotos, le deben su exitencia a ésta, la 10/36

 

Después la peluquera me corrió una cuadra (cuándo no... los peluqueros son increiblemente celosos de sus santuarios). Me detuvo con un toque de hombro, entre la impulsividad primitiva y la suavidad. Muchas veces la vi en la peatonal, con esa dualidad a cuestas, imagínense un travesti siempre vestido de blanco y con el pelo como una cortina de satén dorado, pero una piel recontra de macho y además hecha bosta... bueno ésa es la peluquera (la sacerdotisa) de Blondas
Cuando me di vuelta, ella tenía cara de estar pensando qué me iba a decir, así que yo, inoportuna matriculada, le ahorré el trámite.

- Perdón es que tu peluquería es diviiina, se veía tan tan linda desde afuera... Si querés te traigo una copia cuando tenga las fotos

Una sonrisa le fue brotando de lo más hondo de sí, abriéndo camino entre la extrañeza, la agitación, la vergüenza y el alerta. Como toda repuesta, se puso colorada


NOTA EN LA HELADERA: llevar una copia a Blondas