Beatnik Spears



Beatnik Spears sale de Café La Paz, dona a los indigentes -esa pobre gente- lo que no le entra en su riñonera Luis Vuitton y, afirmada entre los bocinazos de los autos, llama a grito histérico a su maquillista y su vestuarista. El único que acude es el servil de su estilista. Ella lo hace cambiar de carril a patadas en el culo, señalándose el rapado bajo la boina. Le aplica una serie de boinazos, de los cuales solo 60% son efectivos. Llora convulsionada unos segundos. Le entrega unos folletos sobre la opresión del capitalismo y lo invita a unas charlas de los jueves, para después garchárselo de a muchos en una casa de 11 habitaciones, a ración de seis rayas por invitado, invita la casa, compañeros!