Al principio le pareció divertido. Hasta lo excitaba. Lo que empezó como una risita cómplice por el atroz vaciamiento del bolso en todo el colectivo, se acercaba cada vez más a una provocación. Primero le pareció graciosa, después bonita. Hasta le quiso hablar (hubiera hablado hace 2 segundos, ahora ya está, no tiene sentido ¡cómo dormí, soy un tarado...!).
Ahora era inquietante.
Con cada mirada, se definía un algo hipnótico y él… a él lo único que se le ocurrió fue fijar la atención en un papelito y en las calles que no conocía. Nervioso, miraba hacia afuera excusándose, como si alguien lo fuera a pescar in fraganti. Leía y releía la dirección, iba y venía: ventana - la nada - papelito - la chica - la nada - vuelta a empezar… y trató de esquivar la sonrisa paciente de la chica que lo estaqueaba con la mirada y no lo dejaba pensar, y trató de calcular cuánto faltaría para llegar al nuevo departamento de su novia, que hacía poquito había vuelto del exterior y se había autoorganizado una fiesta sorpresa buenísima para esa noche
Ahora era inquietante.
Con cada mirada, se definía un algo hipnótico y él… a él lo único que se le ocurrió fue fijar la atención en un papelito y en las calles que no conocía. Nervioso, miraba hacia afuera excusándose, como si alguien lo fuera a pescar in fraganti. Leía y releía la dirección, iba y venía: ventana - la nada - papelito - la chica - la nada - vuelta a empezar… y trató de esquivar la sonrisa paciente de la chica que lo estaqueaba con la mirada y no lo dejaba pensar, y trató de calcular cuánto faltaría para llegar al nuevo departamento de su novia, que hacía poquito había vuelto del exterior y se había autoorganizado una fiesta sorpresa buenísima para esa noche