LUZ DE ACASO




Ocaso del día. Ocaso del encuentro. Descenso al ocaso de afuera en una nube amarillenta o mas bien en ascensor, a vivir el ocaso como todo el mundo. Deseo de un corte de luz que acaso prolongue accidentalmente este ocaso y torne todo un poco más anaranjado. Amanecer de un retrogusto de felicidad que acaso brota de la luz del ocaso reflejado en la calle humeda, que refleja las ganas del cielo de llorar y las propias también, en un choque de emoción y viento frío. Y así durante acaso veinte cuadras de garúa, acaso dejando al pasar una cosa dorada que no se lava facilmente pero que tampoco recuerda de donde vino, ocaso cada vez más amargo y más flotante. Y un acaso nos volveremos a ver que hace eco como los truenos de la tormenta en el horizonte. Y luego la lluvia, que es cada vez más real.